En cuanto leímos aquel reportaje supimos que teníamos que conocer a Tino en persona. Su secreto para llegar a los 101 años —una botellina de sidra al día, sin falta— nos tocó el corazón. Así que nos pusimos en contacto con él y con su familia para invitarles a pasar un día con nosotros en el llagar, y no os podéis imaginar la ilusión que nos hizo que dijeran que sí.
Un paseo por el llagar de la mano de Samuel
Fue Samuel Trabanco quien tuvo el placer de acompañar a Tino y a su familia durante toda la visita. Recorrimos juntos el llagar de punta a punta: desde dónde llega la manzana hasta los toneles donde la sidra va cogiendo su carácter, y por supuesto no podía faltar el momento de espichar un culete para él, del producto que, según cuenta con esa sonrisa suya, le ha acompañado toda la vida.
Fue un rato precioso. Tino nos fue contando recuerdos de toda una vida ligada a la sidra, con esa serenidad y esas ganas de disfrutar que solo dan los años bien vividos. Nos reímos mucho, aprendimos de él y, sinceramente, Adoramos su vitalidad y las ganas con las que habla de su secreto para cumplir años. Fue de esos momentos que se quedan grabados.
Un recuerdo que guardamos con mucho cariño
Para nosotros, poder pasar ese ratito con Tino y con los suyos ha sido un auténtico regalo. Más allá de la anécdota, nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos: la sidra no es solo una bebida, es sobremesa, es familia, es tradición... y, como demuestra Tino, también puede ser el secreto para seguir celebrando cumpleaños con salud y con ganas.
Desde aquí le mandamos un abrazo enorme a Tino y a toda su familia, y le deseamos que pueda seguir tomando su botellina de sidra cada día, tal y como él dice, para seguir cumpliendo muchos años más.
¡Gracias por dejarnos compartir este momento contigo!